MOVIMIENTO COMUNAL NICARAGÜENSE

PLAN OPERATIVO ANUAL 2006

 
CONTEXTO

La humanidad vive una época de grandes transformaciones e imposiciones económicas, sociales, políticas y ambientales que repercuten y nos afectan a diario en nuestras familias y comunidades. Una época en la que se impone desde el exterior, qué comer, a quién vender, a quién comprar, qué música oír y bailar, cómo y hasta quién debe gobernarnos. Una época de mayor auge e imposición imperialista en forma unilateral a los pueblos y naciones del mundo.

Nicaragua y su pueblo no están ajenos a esta realidad planetaria en la que la justicia social, la soberanía, la democracia y la identidad nacional, son sencillamente algunas palabras más, convertidas en mercancía del desprestigiado mercado de la política para la accesibilidad, manejo y control del poder.

En la actualidad, más de un millón de jóvenes, adolescentes, niñas y niños no pueden estudiar por la carencia de recursos o empleo digno de sus padres; o bien, muchos logran su primaria y no pueden seguir en la secundaria, o se bachilleran y no pueden continuar en la Universidad. La educación preescolar es un privilegio de pocos niños y niñas. No es en realidad, condición indispensable del sistema público de educación. Es más, el sistema político, económico y social privatiza la educación y la convierte en mercancía.

La salud de la población es también un producto más del mercado. Cada día se deteriora y se encarece más este derecho, afectado aún más por las difíciles salariales de los trabajadores del sector. En los hospitales y centros de salud cobran casi por todo y no existe medicamentos para la población más desprotegida. Quienes más sufren las consecuencias ante esta problemática son las niñas, niños, mujeres y personas de la tercera edad.

El derecho a una vivienda digna es un privilegio. Adquirirla hoy día es posible solo para sectores de clase media. Los planes de Gobierno en esta materia son extremadamente insuficientes. Los servicios básicos, a su vez, se encarecen, y se privatizan. En ello, es preocupante el estado y situación del agua, lo cual, como recurso natural, está previsto según la ley, convertirla en mercancía que enriquecerá aún más al gran capital nacional y las transnacionales.

Los productos que vendemos al exterior, en monto de dinero, es menos de lo que compramos. Es decir, vendemos C$100 .00 y compramos C$140 .00. Eso es pernicioso y reflejo de una economía consumista y parasitaria. No potenciamos nuestras máximas riquezas del país: La tierra y su gente. Es más, el país exporta su recurso más preciado que es la mano de obra y su intelecto.

Vivimos por tanto una época en la que las relaciones comerciales y por tanto el mercado están por sobre las relaciones humanas y sociales y por sobre el rol del Estado. El mercado lo es todo. Vivimos una época en que se pierde la esperanza, la confianza en nosotros mismos, el sentido de lucha, la perseverancia, la persistencia y la solidaridad.

El planeta es amenazado por la actitud voraz de su propia humanidad, de quienes ostentan el poder y la destruyen. Destruyen sus bosques, hacen desaparecer sus aguas. En Nicaragua vivimos esa destrucción a diario y en todas partes.

En estas condiciones que vivimos hoy día, debemos tener presente que cruzamos en este 2006, por un año de elecciones nacionales en donde campeará la oferta de sueños y promesas, de compromisos y programas de Gobierno que, solo de cumplirse en un 20%, el país cambiaría. Un año en el que se requerirá del voto ciudadano y por tanto seremos objetivo de la clase política.

En esta año además, se han aprobado las condiciones para la vigencia y entrada en marcha del Tratado Político que embarga al país para los próximos 50 años: el TLC con Estados Unidos.

Pueblos y Gobiernos en Latinoamérica han dicho que no a estos lesivos tratados. Pueblos Latinoamericanos en condiciones planetarias en las que reina el mercado, se pronuncian y manifiestan, y marcan la esperanza y la confianza en sí mismos por la plena defensa de su soberanía y sus naciones. Movimientos sociales emergentes y de nuevo tipo, pero nutridos de la filosofía y convicción de lucha por la justicia y la libertad, surgen en otros pueblos y dicen NO al imperialismo y sus transnacionales. Nosotros en Nicaragua podemos, desde el MCN, contribuir en esa lucha y resurgimiento de la esperanza.

ATRAS...