MOVIMIENTO COMUNAL NICARAGÜENSE |
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CONTEXTO Y REALIDAD NICARAGÜENSE |
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Somos una población de jóvenes. La mitad de los nicaragüenses tienen menos de 17 años. La tasa global de fecundidad es de 4.4 hijos por mujer. La esperanza de vida alcanza los 68 años, la mortalidad infantil se calcula cerca de los 50 por cada 1,000 nacidos vivos, existe un alto grado de desnutrición entre los niños y niñas alcanzando cifras por encima del 40%. El analfabetismo alcanza el 34% de la población del país, mientras que en el año 90 esta cifra era del 18%. En las regiones autónomas la situación es aún más grave, pues el 43% de la población mayor de 10 años es analfabeta, elevándose este porcentaje en las zonas rurales hasta un 55% con un mayor índice entre la población femenina que sobrepasa el 60%. El déficit habitacional se estima en más de 500.000 viviendas. Más de dos tercios de la población no posee servicios de alcantarillado sanitario. Casi el 60% de la población carece de agua potable. Cerca del 80% de la población nicaragüense se encuentra bajo línea de pobreza, el porcentaje de población en extrema pobreza supera el 54%. La concentración de personas pobres está en la zona rural. Los derechos a la educación, salud, empleo, bienestar social y recreación no son asumidos por el Estado con responsabilidad. Los nicaragüenses no contamos con un modelo económico de desarrollo nacional. Las políticas económicas y sociales son dictadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Cada Gobierno hace lo que estos organismos deciden. Nos encontramos frente a un Modelo Económico que usurpa la soberanía y la dignidad de los pueblos, privatiza todo, el agua, la energía, la salud, la educación, el bienestar social en nombre de la eficiencia, porque aducen que el Estado por definición es ineficiente, versus la empresa privada que es eficiente. O sea que ellos, los funcionarios del Estado, que son los mismos empresarios, son ineficientes por conveniencia, porque en sus empresas aparentan ser eficientes. Un modelo económico que confisca la esperanza, el sentido de solidaridad y de lucha, promueve el yoquepierdismo , ó el “sálvese quien pueda”, promueve corrupción, delincuencia, prostitución y drogadicción, afectando con esto a importantes sectores de la juventud y población en general. Prevalece con este sistema, el enriquecimiento ilícito y el lucro a costa de la desigualdad, la injusticia y la miseria, imponiendo la violencia institucionalizada, la corrupción, el egoísmo, las relaciones de dominio y la explotación, incluyendo a niños, niñas y adolescentes. Un modelo que impone tratados de libre comercio (TLC) que no son más que un seguro de los países ricos, particularmente Estados Unidos, por sobre los países empobrecidos, para extraer sus riquezas a bajísimos costos e imponer sus productos aún y cuando éstos hagan quebrar a los pequeños productores del campo y de la ciudad en nuestra región. Tratados que no son más que la gran Constitución Regional a favor de EE.UU . en tanto las Leyes y Constituciones de los países quedan como papel mojado frente a los acuerdos comerciales establecidos. Acuerdos que, más que comerciales, son económicos y políticos. Desde este punto de vista, son también el seguro para que los países empobrecidos no tengan ninguna posibilidad de estructurar su propio modelo o sistema económico con el adecuado desarrollo social y de sostenibilidad , expresados en proyectos de país y de naciones libres. Vivimos pues, una época de dictadura planetaria, en un mundo globalizado a favor de las transnacionales y un imperio dominante en lo económico, en lo social, en lo cultural y en lo militar. La lucha contra el modelo entonces, implica nuestra disposición de movilización social frente a cualquier gobierno o fuerza política que imponga estrategias, planes o políticas que violan o lesionan los intereses de la comunidad y de la población en general, mediante la resistencia permanente en la comunidad. En este contexto, debemos asumir un papel protagónico y activo para hacer que la situación cambie. Para demostrar con hechos y realidades que otras condiciones de vida en la familia son posibles, otra Comunidad y otra Nicaragua, son posibles. Que otro mundo es posible. |
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